sábado, septiembre 11

Como el despertar de una mañana frente
el mar jugaste desde chiquitita a ser libre.
Tu sonrisa desnudaba cierta travesura
y tus ojos eran cómplices de tu aventura.
Quisiste volar, y desplegaste tus alas.
No había duendes ni brujos, príncipes, nada.
Estabas ahí tan chiquitita.
Corriendo en la arena, buscando tu sueño de hada.

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