
Soy el portavoz de un ser humano criado en la calle, en la pobreza, tiempos de corazón sano. Poca comida en la mesa, otra cabeza y los abuelos de lugano.
En su escala de valores, el pone siempre primero, sobre todo la importancia de un corazón entero.
Bien parado, o en la lona, hay que ser buena persona, dice aquél que a mi me guía noche a noche y día a día.

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