martes, febrero 17


No intento ser ese gran amor de tu vida, ese que exige, te demanda y luego te olvida; simplemente intento ser esa que difruta cada instante y cada segundo de tu compañia; esa que en aquella noche de primavera, bajo un cielo repleto de estrellas, encontró en un abrazo y en un beso tuyo la felicidad que creía perdida.
No quiero ser tu dueña, tu guía, esa que te dice lo que tienes que hacer y luego te margina; simplemente intento ser esa que te quiere y que te mima; esa que en aquella madruga de desvelo, feliz, intensamente difruto de la paz de tu rostro mientras dormías.
No me interesa ir de visita por tu vida, ser la gran señora que te llena de cosas por fuera y por dentro te vacía; solo intento ser la que te provoca una sonrisa.
No me interesa ser esa que de rodillas suplica tu amor, esa que te tortura y lastima con su fuerte obsesión; solamente ansio ser aquella que naturalmente desees; esa que en una impensada y casual noche fue la dueña de tu confianza, por única vez protagonista sin ninguna restricción de la completa entrega de tu pasión; solo intento ser aquella que te pueda enseñar que quizás exista el amor eterno, que tal vez la felicidad tenga dueño, que cada instante compartido pueda a ser un mágico sueño del que no se quiera despertar.
Solo pretendo ser unicamente yo esa chica perdida que te quiere, esa que se anima a decir sin miedo todo lo que siente.

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